Las entrevistas a través de medidos digitales. Algunos límites

Podríamos comenzar diciendo que parte de toda investigación debería permitir la adquisición de las competencias investigadoras durante los titubeantes primeros planteamientos y desarrollos; y posteriormente una reflexión sobre el propio proceso metodológico, lo que incluye una reflexión sobre la adecuación de las herramientas utilizadas en la investigación.

Al investigar en el ámbito de la Sociedad de la Información y la Comunicación, creemos interesante utilizar las herramientas de la autocomunicación de masas (Castells, 2009)⁠ que le son propias, como son las entrevistas online, utilizando para ello el correo electrónico y la videoconferencia por Skype. Mientras que la videoconferencia ofrecen una marco dialógico basado en la palabra hablada, compartiendo entrevistador e informante el mismo contexto temporal, la entrevista a través de correo electrónico carece de contextos comunes entre ambos, siendo el lenguaje escrito el único espacio común.

Realizar una investigación de este segundo tipo ofrece muchas desventajas, en especial referida a los componentes temporales, que crean una sensación de inseguridad entre pregunta y respuesta, pues en ningún momento hay constancia de que la entrevista vaya a continuar. Es una situción similar a la explicada por Ardèvol et. al. referida a las entrevistas a través de chat:

En el chat, sin embargo, lo único que podemos hacer es esperar a que salga en nuestra pantalla la respuesta de la otra persona. Y como “quien espera desespera”, durante los segundos e, incluso, minutos de espera que pueden transcurrir desde que lanzas una pregunta hasta que recibes la respuesta, es inevitable que nos pasen muchas cosas por nuestras cabezas: ¿habrá entendido la pregunta?, ¿se la estará pensando?, ¿será que está hablando con otras personas en otros “privados” mientras está haciendo la entrevista conmigo?, ¿le habrán llamado por teléfono? o, simplemente, ¿será que me está escribiendo una respuesta muy larga? (Ardèvol, Bertrán, Callén, & Pérez, 2003)⁠

Las dificultades encontradas, en nuestra experiencia, en el desarrollo de entrevistas a través del correo electrónico conllevó a que finalmente sólo realizásemos una entrevista completa a través de correo electrónico, encontrando cauces presenciales con los demás sujetos para continuar sus entrevistas. Como recogimos en el cuaderno de campo de la investigación,

El valor de los silencios en la entrevista online tiene una mayor carga sobre el entrevistador, al carecer de los elementos no verbales de la conversación presencial. Puede que no reciba respuestas porque aún no hayan encontrado el momento adecuado, o aún estén meditando la respuesta correcta. Los “tiempos virtuales” son completamente diferentes. El email, adaptación virtual del correo postal, tiene una carácter reflexivo -siempre dependiendo de la formalidad del contexto en el que se inserte la comunicación, por supuesto- y no tan inmediato como el chat, v.gr. El proceso de re-evaluación de las respuestas, de autocomprensión puede ser mayor que en una entrevista cara a cara, puesto que el contexto comunicativo es asimétrico y se encuentra inmerso en diferentes contextos, entre los que hay que encontrar un momento adecuado para responder.

La principal diferencia que encontramos en que en la entrevista presencial se crea un contexto comunicativo específico en el que investigador e informantes conviven, mientras que en entornos virtuales no existe ese contexto específico y el investigador está a expensas de la creación de ese momento por los informantes (Cuaderno de campo, 22 de Noviembre, página 14).

El problema de los tiempos se ve incrementado en la medida en la que resulta difícil establecer un diálogo fluido. La autoexposición propias de la entrevista semiestructurada, en la que la honestidad y naturalidad en la generación del discurso por parte de los informantes (Farnsworth & Boon, 2010)⁠ se ve apartada por un medio en el que lo que prima es la construcción reflexiva del mensaje como es el email, dejando de lado la espontaneidad que surge en el diálogo. En cambio las videoconferencias si ofrecen un espacio discursivo al mantener el mismo contexto temporal. Aunque durante su realización no se cuente con una atención constante del entrevistado (las entrevistas las hemos realizado en audio, no en vídeo y en diversas ocasiones el entrevistado puede pedir realizar una pausa) si se mantiene un intercambio fluido sobre los temas, a la vez que es posible volver sobre otros ya tratados.

BIBLIOGRAFÍA

Ardèvol, E., Bertrán, M., Callén, B., & Pérez, C. (2003). Etnografía virtualizada: la observación participante y la entrevista semiestructurada en línea. Athenea Digital, 3, 72-92.

Castells, M. (2009). Comunicación y poder. Madrid: Alianza Editorial.

Farnsworth, J., & Boon, B. (2010). Analyzing group dynamics within focus group. Qualitative Research, 10(5), 605-624.

 

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Acerca de gabrielrosabernaez

Docente. Máster en Educación Ambiental y Desarrollo Sostenible. Grupo de trabajo La Ciudad de los Niños, de Acción Educativa.
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