La tecnología como sistema social basado en significados

Podemos hablar de una tecnología como sistema social (Cabrera, 2011)⁠ en la medida que establece un canal comunicativo -incluso un marco semiótico propio al canal- sobre el que basar nuestras comunicaciones, a la vez que establece un imaginario colectivo que las define. Lo que vemos y percibimos, con las posteriores construcciones mentales que sobre ello realizamos se corresponden con modelos con los que establecemos marcos teóricos desde los que generar las estructuras que los posibilitan. Estas estructuras son unos ojos para mirar el mundo, pero también para comprenderlo.

El mundo social se representa a través de una serie de significados, discursos, creencias, ideas e imágenes mediante los cuales los individuos dan sentido a la realidad que les rodea. Como señala Karl Mannheim en “Ideología y utopía”, cada estilo particular de pensamiento es en esencia una serie interminable de respuestas a situaciones típicas que caracterizan una determinada posición común (citado en Illouz, 2007, p. 45)⁠. Un lenguaje común ofrece un marco de comprensión para los investigadores (Illouz, 2007)⁠ que se acercan a la comprensión de un determinado objeto de estudio, pero a su vez ellos también comparten un marco común que les facilita una comprensión de su ámbito relacional.

La representación social es construcción mental que nos permite tanto comunicarnos como establecer un comportamiento relacional con los demás, en la medida en la que somos capaces de establecer categorías que nos faciliten el conocimiento de aquellos con los que nos relacionamos. Se basan en la imagen que los demás establecen, en la que nosotros aprehendemos. Siguiendo a Moscovici (citado en Mora, 2002, p. 7⁠) nos permiten integrarnos en un grupo al liberar los poderes de la imaginación. Para un observador del fenómeno sería fácil captar la realidad de las representación sociales, pero no su concepto (Ibañez Gracia, 1988)⁠.

El trabajo clásico de Durkheim Las formas elementales de la vida religiosa (2012) muestra las diferencias que existen entre las representaciones individuales y las representaciones colectivas, pero especialmente cómo lo colectivo no podía ser reducido a los individual (Mora, 2002, p. 6).⁠ Este mismo autor cita al estudioso de la obra de Moscovici Robert Farr, quien otorga a los sistemas cognoscitivos lógica y lenguaje propios (citado en Mora, 2002⁠, p. 7), teorías propias muy alejadas de las meras opiniones, que nos facilitan una comprensión del mundo -una orientación común- y unos elementos para una comunicación fluida entre ambos. Poseemos un código (tecnológico) común, sobre el que organizamos nuestra vida; un código sobre el que comprendemos y nos comprendemos.

REFERENCIAS

Cabrera, D. (2011). Comunicación y cultura como ensoñación social: ensayos sobre el imaginario neotecnológico. Madrid: Fragua.

Durkheim, E. (2014). La formas elementales de la vida religiosa. Madrid: Alianza Editorial.

Ibañez Gracia, T. (1988). Ideologías de la vida cotidiana. Barcelona: Sendai.

Illouz, E. (2007). Intimidades congeladas: las emociones en el capitalismo. Buenos Aires: Katz Editores.

Mora, M. (2002). La teoría de las representaciones sociales de Serge Moscovici. Athenea Digital : Revista de Pensamiento E Investigación Social, 078–102. Retrieved from http://ddd.uab.cat/record/5237/

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Acerca de gabrielrosabernaez

Docente. Máster en Educación Ambiental y Desarrollo Sostenible. Grupo de trabajo La Ciudad de los Niños, de Acción Educativa.
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