ESCUELA Y SOCIEDAD DEL CONOCIMIENTO

(Notas a la conferencia “Nuevas tecnologías y educación”, dictada por Joan Majó en la UOC)

Nuestro cerebro evolucionó hace varios miles de años y está preparado para resolver unos determinados problemas y asimilar de un modo determinado el mundo. Principalmente está preparado para trabajar en un modo comunicativo verbal, pues evolucionó junto a esta capacidad humana: permitió su desarrollo y se modificó según se desarrollaba el habla.

Esta dicotomía nos lleva a un planteamiento de la realidad concreto: conocemos a través de las palabras, que son nuestra clave simbólica. Si conocer es crear símbolos de la realidad que nos rodea, la palabra se convierte en nuestro medio de conocimiento. Esta es la realidad con la que hemos construido nuestra cultura y sobre la que se ha asentado la educación, que en su función social recoge la de transmisión de la cultura de una comunidad.

Este entorno social, de aprendizaje, ha cambiado a gran velocidad. Durante los últimos años hemos pasado de una realidad en la que el conocimiento era escaso y se circunscribía a determinados ámbitos (político, económico, universitario), a ser un elemento desbordante, olvidado ya su problemática de acceso, recogido en la red; y donde el tratamiento de la información, su gestión y almacenamiento han pasado a convertirse en uno de los problemas principales

La compra hace 13 años de un ordenador Pentium 3, con 8 GB de memoria, llevó a un amigo informático a expresar “8 GB, eso no lo llenas nunca”. Al poco tiempo se quedó corto de memoria por el desarrollo de archivos de mp3. Este es un hecho fundamental para nuestra cultura que ha sucedido en pocos años: la digitalización de todos los contenidos; lo que nos ha llevado a una revolución del conocimiento, sobre la que aparecen nuevas realidades sociales (económicas, legislativas, educativas, etc.) en las que se desarrolla una sociedad del conocimiento.

Este hecho viene propiciado por un doble desarrollo tecnológico en el ámbito de la informática, tanto en el hardware como en el software. En cuanto al hardware, los aparatos se han vuelto más livianos y manejables, rápidos y con múltiples formas: desde el casi antiguo ordenador de sobremesa a los livianos portátiles, las tablets y los smartphones. El desarrollo de estos aparatos es parejo al del software que los hace funcionar, centrado en la oferta de servicios a través de internet. Esta es una de las claves de las computadoras, la necesidad de internet no ya como canal comunicativo, sino como comprensión de un concepto nuevo: la conectividad. Se comparte; se crea en conjunto; se diluye el concepto de autor. Internet ha modificado nuestros esquemas sociales y la sociedad ha modificado internet, apareciendo la web 2.0, participativa y horizontal, que propicia las redes de conocimiento.

Esta nueva realidad nos lleva a un replanteamiento del hecho educativo, pues partimos de que la escuela debe ayudar y permitir a la vez que nuestros jóvenes construyan su idea del mundo. Nos debemos plantear el ámbito escolar, la formación del profesorado, los contenidos escolares y las relaciones para con el conocimiento.

El conocimiento, el elemento sobre el que gira la labor educativa, se debe desligar de la información. La información está presente en la red y el acceso es libre. Ahora bien, la información es desbordante. El paso fundamental es el de la transmisión de información que detentaba la escuela a la de la gestión de la información que ahora debe desarrollar. Buscar, organizar, procesar, son tareas para las que la escuela debe formar.

A su vez, está abierto el debate sobre el conocimiento: quién lo crea; es personal o colectivo. En el ámbito de la web 2.0 y en la Escuela por extensión, el conocimiento es un elemento colectivo, (re)creado por todos aquellos que interactúan en la red.

Los cursos de formación del profesorado, tanto de formación previa como de actualización, deben redefinirse. El flujo constante de información lleva a una necesaria constante revisión de nuestra formación docente. Conceptos como metodología o didáctica no pueden ya circunscribirse a una definición que no incluya la realidad de las nuevas tecnologías. Un profesor no necesita poseer toda la información que deberá transmitir a sus alumnos, sino que deberá poseer estrategias para facilitar a sus alumnos el acceso a la información. Igualmente será esencial una constante presencia en las redes, para poder servir de cauce al lugar donde ahora se genera el conocimiento.

¿Enseñar a utilizar las nuevas tecnologías o enseñar con las nuevas tecnologías o enseñar en las nuevas tecnologías? Los matices en este aspecto son fundamentales. Se trata de un planteamiento divergente del modelo clásico de educación. Nuestros alumnos, nativos digitales, poseen una mayor destreza con las nuevas tecnologías que la mayoría de los profesores, por lo que no cabe enseñarles a usarlas. Enseñar con las nuevas tecnologías equivaldría mantener el planteamiento de transmisión de conocimiento de la escuela tradicional, pero cambiando sólo el canal (lenguaje/discursivo por visual/dialógico).

Enseñar en las nuevas tecnologías implica usar los espacios en red y la red para elaborar las propuestas didácticas: trabajo colaborativo en wikis, v.gr. La educación debe preparar para la vida y el nuevo entorno de la sociedad en red/sociedad del conocimiento lleva a una realidad social nueva: no se produce; se genera y transmite. Es también enseñar con la realidad de los alumnos: con sus móviles (una escuela en el bolsillo), tabletas y ordenadores. Partir de lo que ya saben; partir de lo que ya tienen.

¿Dónde queda la Escuela en la sociedad del conocimiento? ¿Qué función social cumple? ¿A qué necesidad responde?

Uno de los cambios, a nuestro parecer fundamental, de la sociedad del conocimiento es la creación de nuevos modelos simbólicos y por lo tanto una nueva realidad a la que la escuela deberá atender. Nos explicamos.

Los cambios en las tecnologías comunicativas conllevan cambios culturales profundos, en los modelos que cada sociedad ofrece a las nuevas generaciones para comprenderla. Son modelos simbólicos: icónicos, estereotipos, que permiten una aproximación metafórica a la sociedad que representan.

Durante buena parte de la historia de la humanidad se ha respondido (al menos buscado la respuesta) a la figura de lo humano y su lugar en el mundo. En la época clásica se crearon una serie de mitos, de figuras, que sirvieron para explicar a los miembros de la sociedad su cultura y responden a una tecnología de transmisión del conocimiento oral.

Estos mitos clásicos se transmitieron hasta la edad media cumpliendo su misión. En el Renacimiento hay un giro copernicano, un cambio enorme en la forma de comunicación y transmisión de la cultura con la aparición de una nueva técnología: la imprenta. Se produjo un cambio en la comprensión del mundo, que conlleva la aparición de nuevos mitos y se abandonan lo clásicos, correspondientes a la oralidad. Quijote, el pícaro Lazarillo, Hamlet, son ejemplos que nos permiten reflexionar sobre lo humano y que nos han acompañado 500 años de historia de nuestra cultura. Hablar de locura, de ruindad, de miedo y venganza, va unido a estas figuras. Con sólo nombrarlos, todos los reconocemos.

El cambio copernicano de nuestro tiempo, de eje sobre el que gira el mundo (la transmisión de la información; de la palabra a la imagen), nos lleva a la aparición de nuevos mitos y el abandono de los antiguos, como en épocas pasadas. Una de las características que venimos nombrando, el aumento de la información, lleva también a la inconsistencia en la que se basan estos nuevos mitos actuales: una presencia pasajera en los medios y pantallas hace que reconozcamos a muchas personas, que tengan trascendencia con sus opiniones, pero no les dota de autoridad moral. Es una de las características de estos tiempos líquidos (Bauman). La Escuela debe ser un foro en el que conjunto al tratamiento de la información se trabaje el estudio de los medios y sus mensajes, dotando a los alumnos de herramientas para afrontar la información y por lo tanto poder aprehenderla.

A esa función social de transmisión cultural se aporta con más énfasis un visión de construcción cultural, en la que proponemos una reflexión sobre los modelos icónicos de nuestra sociedad. Quizá sea lo propio de estos tiempos de creciente información que las referencias sociales sean inconsistentes y perecederas. La Escuela debe aportar un espacio de continuidad, no histórica, en lo que al conocimiento de la sociedad se refiere. Los mitos deben cambiar de acuerdo a como cambia la sociedad. Cambia la sociedad pero sigue estando detrás el fenómeno humano, con nuevas realidades y muchas preguntas. Nuestra realidad simbólica cambia, de la palabra a la imagen, pero nuestro anhelo de conocimiento continúa. La Escuela sigue siendo el lugar de encuentro donde desarrollarlo y concretarlo, donde trabajar en equipo, donde llegar a acuerdos y donde contextualizar y relativizar lo que vemos y leemos.

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Acerca de gabrielrosabernaez

Doctorando en Educación en la Universidad Complutense. Escribo sobre la ecología de los medios de información, comunicación y aprendizaje; y sobre sistemas complejos y epistemología.
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