Análisis de un aula de bebés desde una perspectiva sistémica

Que un aula escolar es un lugar donde se dan múltiples relaciones entre alumnos, profesor y espacio, viene a ser una realidad que aparece en todas las monografías que estudian la organización escolar, ya sea desde la dimensión sociológica o la didáctica.

Las relaciones de transmisión del conocimiento (emisor-receptor) fueron las tradicionalmente admitidas dentro del ámbito escolar, aunque éstas han sido progresivamente apartadas hacia  un análisis más complejo, con un mayor número de elementos a tener en cuenta. La perspectiva sistémica analiza el aula según sus componentes (profesores-alumnos) y las múltiples relaciones que tienen entre ellos (no sólo la transmisión de información, también elementos afectivos, la relación con las familias…) y con lo que les rodea (todo el centro, un sistema mayor en los que se inscribe nuestro sistema-aula; los sistemas dentro de sistemas que refiere Ramón Margalef), traduciendo el proceso escolar a unos elementos cambiantes que se adaptan mútuamente con el entorno que le rodea  y contribuyen a modificarlo (el centro condiciona la vida del aula y la vida del aula condiciona la del centro; ambas realidades se relacionan con el pueblo o barrio en el que se encuentran y podemos ir aumentando así el sistema en el que referenciar nuestro análisis).

Un sistema es una construcción, una definición humana, que intenta acercarnos a la realidad del sistema escolar y al conocimiento que tenemos de él. Podríamos definir un sistema como “un conjunto de elementos en interacción que , siendo susceptible de ser dividido en partes, adquiere entidad precisamente en la medida en que tales partes se integran en la totalidad” (Novo y otros, 2.002).

Desde una perspectiva sistémica no podemos comprender ninguno de los elementos de un aula sin tener en cuenta a los demás. En el caso que analizamos, un aula de bebés, el análisis sistémico tiene  un valor añadido, pues se adecua a la forma de relacionarse con el mundo de los bebés, para los que todo lo que les rodea es una prolongación de ellos mismos.

Para un análisis de un aula de bebés desde una perspectiva sistémica cabría el siguiente cuadro (aparecen los elementos de análisis del sistema y su definición en una columna y en la siguiente su concreción para el aula):

Esta realidad de análisis ofrece nuevas perspectivas para la reflexión escolar, en cuanto a la planificación de la labor del profesor, la organización del trabajo escolar y su jornada y de los elementos que inciden en la creación de conocimiento, que ya no pueden inscribirse exclusivamente en un proceso lineal de transmisión de la información.

BIBLIOGRAFÍA:

Novo Villaverde, M. Marpegán, C.M. y Mandón, M.J. (2002). El enfoque sistémico: su dimensión educativa. Madrid, UNED.

Rosa Bernáez, G. (2010). Aproximación a la teoría de sistemas complejos en el aula. Disponible en http://bit.ly/v9Fghw

VV.AA. (2008). Guía metodológica de la Agenda 21 Escolar. Madrid. Área de Gobierno de Medio Ambiente. Ayuntamiento de Madrid. Dirección General de Sostenibilidad y Agenda 21. Disponible en http://bit.ly/uFdBbA

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Acerca de gabrielrosabernaez

Doctorando en Educación en la Universidad Complutense. Escribo sobre la ecología de los medios de información, comunicación y aprendizaje; y sobre sistemas complejos y epistemología.
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