APROXIMACIÓN A LA TEORÍA DE SISTEMAS COMPLEJOS EN EL AULA

Un sistema es, antes que otra cosa, una definición humana. Es un intento de acercamiento a la forma de ser del mundo y a la forma que tenemos de construir nuestro conocimiento sobre él.

No todas las formas de explicar el mundo tienen la misma certeza y adecuación. Toda explicación es y responde a un modelo, por lo tanto es una abstracción (construcción mental-simbólica) de la realidad, realizada sobre el lenguaje que tenemos: nuestro idioma (y aquellos otros que conozcamos, que nos darán una mayor perspectiva) y nuestra capacidad comunicativa.

Nuestro sistema de enseñanza medieval, con propietario de conocimientos y un cauce transmisivo lineal (del que sabe-transmite, al que aprende-recibe), encauzado en el ya clásico esquema comunicacional de nuestros años de estudios de bachillerato:

donde la linealidad provenía de la idea del mensaje/conocimiento como algo institucionalizado, transmisible y asimilable por asunción del conocimiento; mientras que si nos acercamos a la realidad de todo proceso comunicativo podría esquematizarse de una forma más próxima:

donde la realidad comunicativa se afronta en un contexto determinado sin el cual es incomprensible comprender tanto los mensajes como la intención comunicativa.

Esta concepción de los flujos de información en el ámbito escolar implica colocar al aprendiz, al maestro y al conocimiento en el mismo nivel.

Como decía más arriba, todo sistema es una acercamiento al mundo. Señala Rafael Porlán que “recurriendo de nuevo a la metáfora de Claxton (1.987) el mapa (la teoría) no es el territorio (la realidad), pero nos ayuda a planificar un itinerario concreto (el diseño)”. Existe un diálogo entre realidad y teoría. La búsqueda de un sistema comunica/educativo que sea coherente con la forma en la que se es en el mundo, como planificación de la enseñanza, recurso educativo y proceso formativo/evaluativo, en los que participen todos los miembros de esa comunidad educativa, se vuelve necesario para afrontar, utilizar y aprovechar un mundo globalizado en el saber (generación y acceso, a través de internet y el concepto de conocimiento cocreado, iterativo y compartido a tiempo real, revisado y abierto a la revisión constante, como wikipedia o las redes sociales) y las formas culturales.

POR QUÉ LA TEORÍA DE SISTEMAS COMPLEJOS.

La teoría de sistemas no surge para el ámbito educativo, pero ofrece, aplicada en este ámbito, la comprensión del desarrollo de acciones comunicativas/educativas acordes con el modo de generar conocimiento. Las investigaciones de Piaget y Vigotsky sobre la generación de conocimiento, desde una visión personal y social, con una comunicación constante entre la persona que construye el conocimiento y el medio que le rodea, obliga a implicarse en la reflexión del modelo de enseñanza. El planteamiento desde la mera transmisión de conocimientos ya no vale, si es que alguna vez valió. El que aprende es parte del proceso educativo y por lo tanto forma parte de un sistema interrelacionado con la comunicación, el contexto, el espacio, quienes le rodean… Aparece la necesidad de un nuevo modelo educativo y un modelo que sustente el diálogo entre la realidad y los modelos con los que trabajamos sobre ella. Como señala Cañal (1.987), “el diseño, por tanto, es una hipótesis mediadora entre la teoría y la realidad que se concreta en una determinada propuesta de actuación”. La nueva situación pedagógica requiere una nueva concepción, que en palabras de Rafael Porlán “requiere de una visión sistémica y compleja de la relación entre teoría, praxis e intervención, y del desarrollo de una racionalidad práctica frente a la racionalidad instrumental”.

Un sistema es cualquier conjunto de elementos interaccionando entre ellos y para con lo que les rodea, que siendo susceptibles de ser divididos en sus elementos constituyentes, adquiere sentido precisamente en la medida que las partes se integran en la totalidad.

La idea de sistema es la de unas delimitaciones que funcionan con totalidad, pero no son ajenas a lo que les rodea. Los sistemas están en relación con el entorno a través del intercambio de información y energía, pero a su vez, como delimitaciones, existen como delimitación de un sistema más amplio. Ramón Margalef habla de sistemas dentro de sistemas: existen niveles de organización; lo que lleva a la idea de jerarquía, entendiendo esta como niveles de organización más amplios. Veamos un ejemplo en la escuela: una clase de 2º de primaria sería un sistema; una escuela incluiría muchos más sistemas dentro, entre ellos la clase referida (sería la escuela un sistema inclusivo para todos los demás).

Dentro de los sistemas podremos definir entre sistemas cerrados (cuando no hay intercambio de energía e información con el entorno) y sistemas abiertos, todos los demás, incluyendo los educativos.

Para un análisis esolar desde la perspectiva de la teoría de sistemas hay que incluir varios elementos: la composición; la estructura; el entorno; la frontera; el objetivo, intencionalidad y consciencia; y, la función y proceso.

  1. Composición: son los diferentes elementos de los que el sistema se encuentra formado. Depende cuales sean los componentes, así es el sistema. Si los componentes se varían, también varía el sistema.
  2. Estructura: es la forma que tienen los diferentes elementos del sistema de relacionarse entre ellos. Si se varía la estructura (las relaciones), también varía el sistema. De como sean esas relaciones diversas, así será el comportamiento del sistema. No todas las relaciones tienen la misma intensidad, no son iguales (=flexibilidad).
  3. Entorno: es lo que no forma parte del sistema y está junto, con, entre, en él. El sistema intercambia flujos (energía, información) con el entorno.
  4. Frontera: la zona en la que el sistema y el entorno intercambian. No es propia del sistema ni del entorno. Separa y une; diferencia y relaciona.
  5. Objetivo, intencionalidad y consciencia: los sistemas tienen uno o varios objetivos. La organización del sistema (estructura definida por las relaciones) se adecua entre el objetivo perseguido y el entorno/contexto en el que participa para alcanzar las finalidades propias. En el ámbito educativo debe ser intencional y consciente.
  6. Función y proceso: un proceso es un estado (una secuencia temporal) por la que pasa la estructura del sistema. Los procesos que son permanentes, estables, del sistema son los que contribuyen a que el sistema cumpla con su función (podríamos decir que son la “esencia” del sistema).

Todos los sistemas abiertos intercambian información y energía con el medio y varían (se adaptan) en función de esos intercambios, por lo que podemos definirlos como sistemas en equilibrio dinámico (= equilibrio: mantienen una estructura más o menos estable durante un periodo de tiempo amplio; dinámico: la estructura cambia con el medio sin cambiar el sistema: la composición se mantiene pero la estructura permanece cambiando/variando/acentuando unas u otras relaciones).

Esta idea de permanencia, que Jorge Wagensberg denomina sistemas estacionarios estables, introduce la idea de cambio y evolución, entendida esta última fuera del paradigma hegeliano donde la evolución es un proceso tendente y acumulativo, estando en la línea de cambio brusco desarrollada por Stephen Jay Gould.

En este modelo, los cambios vienen definidos por el tamaño de las perturbaciones que se den en el medio. Hablar de perturbaciones hace que automáticamente pensemos en variaciones bruscas y con un matiz negativo para el sistema, como por ejemplo el vertido de aguas contaminadas en un río. Pero el término perturbación no guarda en sí un significado negativo. En un aula, v.gr., en el trabajo del barrio a través de proyectos, la incorporación de un nuevo alumno a lo largo del curso podría considerarse como una perturbación, en la medida que afecta a la estructura y finalidades del grupo: el alumno trae unas costumbres escolares, un bagaje cultural, unas ideas previas… que no han de marcar una ruptura con el trabajo realizado, sino que el nuevo alumno aportará nuevas perspectivas al trabajo realizado (con sus incomprensiones e ideas previas), dando una vuelta de tuerca a los argumentos utilizados para la comprensión del barrio, para alguien que no lo conoce…

La perspectiva didáctica respecto a los sistemas se refiere a como están compuestos y a como se relacionan los componentes entre sí. Este concepto de permanencia/evolución (algo cambia y queda la esencia; algo cambia y todo se transforma), es decir, el comportamiento y evolución de un sistema respecto a las circunstancias (¡incertidumbre!) con las que habita, es fundamental para comprender un mundo en movimiento, alejado de la visión mecanicista, donde los cambios surgen y son parte de la vida cotidiana.

En la medida en la que las perturbaciones afectan a la estructura y finalidades hablamos de innovación en el sistema, un cambio impredecible (¡incertidumbre!) en el proceso. En estos casos la incertidumbre afecta en diferentes niveles: la incertidumbre que se genera en el entorno, la incertidumbre que se genera en la frontera y la incertidumbre que se genera entre los componentes del sistema.

Aquí reside la idea de complejidad en los sistemas abiertos, en la medida que se ven inmersos en múltiples fenómenos multidimensionales:

1. Están constituidos por múltiples elementos, relacionados estos elementos entre sí por múltiples interacciones.

2. Las interrelaciones entre los objetos son las que definen el sistema. Por ello podemos conocer las partes que conforman un sistema por separado, pero la única manera que tenemos de conocer/comprender/aprehender un sistema es conociéndolo en cuanto a las relaciones que lo conforman.

3. El sistema se refiere a lo que es el grupo, pero ese grupo se encuentra reflejado en lo que es cada miembro que lo conforma. En esta idea del holograma se contempla la importancia de todo proceso educativo y el modelo didáctico que se elija: el saber, cuando es generado en un marco comunicativo, cocreado por todos los miembros del aula clase, está en el sistema, pero también en cada uno de los miembros de la clase.

4. Los sistemas intercambian información con el ambiente. El aumento de la información disminuye la dependencia del sistema respecto a la incertidumbre en el entorno. El aumento de información disminuye el desorden (entropía) y aumenta el orden (neguentropía).

5. La información en un sistema educativo es el conocimiento. La información se vuelve conocimiento en cuanto está organizada, relacionada y contextualizada (Morin).

6. Una fuerte fluctuación en el entorno (¡incertidumbre!) puede alejar mucho el sistema del estado de equilibrio, impidiendo un reequilibrio, lo que puede llevar al sistema a la catástrofe o aparecer una estructura disipativa: un proceso de autoorganización mediante la formación de una nueva estructura, estabilizada por las interacciones con el medio. Aquí el concepto de estado es un concepto histórico, en el que para comprender un sistema tienes que conocer los anteriores estados del sistema abierto.

Con esta perspectiva de complejidad y reequilibrio (y cambio), nos lleva a introducir las probabilidades y el concepto de puntos críticos a la hora realizar planteamientos pedagógicos, para adecuarnos a las peculiariedades.

Por un lado, debemos plantear proyectos de trabajo a partir de los puntos críticos que actúan sobre el umbral de cambio del sistema. Esta idea, planteada por Vygotsky con la zona de desarrollo próximo en el conocimiento, lleva a recalcar la colaboración y la importancia en el trabajo del educador sobre los mecanismos de colaboración (conocimiento y fomento) en el grupo, como forma no exclusivamente para crear conocimiento, sino para disminuir la dependencia de la incertidumbre del entorno. A medida que el grupo es más fuerte, más interconexionado a un nivel más profundo (=afectos), se comporta como un sistema independiente de los cambios impredecibles que se produzcan en el entorno.

BIBLIOGRAFÍA

a. “El enfoque sistémico: su dimensión educativa”, de María Novo Villaverde, Carlos M. Marpegán y María Josefa Mandón. Ed. UNED.

b. “La construcción del conocimiento en la relación sujeto-ambiente”, de Rafael Polán. Monografías de Máster de Educación Ambiental. Ed. FUEM.

c. “Vivir y aprender”, de G. Claxton. Ed. Alianza.

d. “La comprensión humana”, de S. Toulmin. Vol 1. “El uso colectivo y la evolución de los conceptos”. Ed. Alianza.

e. “La mente bien ordenada”, de Edgar Morin. Ed. Seix Barral. Colección Los tres mundos.

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Acerca de gabrielrosabernaez

Docente. Máster en Educación Ambiental y Desarrollo Sostenible. Grupo de trabajo La Ciudad de los Niños, de Acción Educativa.
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